Cuando llega el frío, muchas personas experimentan la sensación de comer más. Es algo normal ya que el cuerpo se prepara para hacer frente a la bajada de temperaturas. Por ello, demanda una mayor ingesta de calorías para mantener la energía y la temperatura corporal en niveles óptimos.
Los platos de cuchara constituyen una de las recetas más completas incluso saludables del invierno. Esto es porque los platos de cuchara son ricos en verduras, legumbres y tubérculos. Por ello, se convierten en las recetas perfectas para consumir durante esta época del año. Además, estos platos son muy tradicionales en España así que, lejos de las tendencias culinarias, los platos de cuchara suelen tener un alto poder nutritivo y muchos de ellos son lo que se conoce como "platos de aprovechamiento", con lo que estamos mirando por nuestra economía.
Se trata de recetas muy beneficiosas para nuestro organismo. En ellas se incluyen proteínas como las procedentes de las legumbres, carnes o pescados, vitaminas y minerales de las verduras y hortalizas. Estos platos contienen numerosos macronutrientes y micronutrientes fundamentales para el correcto funcionamiento del organismo.
Este tipo de platos aporta la energía necesaria y ayudan a tener digestiones lentas que mantengan saciados por más tiempo. Si hay alguien en búsqueda de perder peso, estos platos no deben ser eliminarlos de la dieta, sino más bien prestar especial atención a los ingredientes que los integran. La clave está en eliminar sobre todo las grasas derivadas de los productos embutidos: morcillas, chorizos, butifarras…
De origen humilde, este plato es muy habitual en zonas de campo, donde incluso acostumbra a ser un desayuno. Tradicional, reconfortante y hecha con alimentos tan naturales como pan, ajo, pimentón, huevo y aceite de oliva, la sopa de ajo es una estupenda opción para hacer más llevaderas las bajas temperaturas. No hay nada mejor para una cena después de un día de frío. Si se busca un toque de originalidad en el plato también se le puede añadir setas para darle un toque especial.
Un plato de cuchara caliente para combatir los primeros días de frio. Elaborada a partir de carnes magras, como son la de pollo y gallina, junto con verduras, y un toque de setas. Además, con un aporte extra de energía y cremosidad que nos aportan la yema de huevo y la nata líquida. La combinación global de todos los ingredientes resulta un combo perfectamente delicioso.
Su aporte calórico es alto, y por lo tanto, perfecto para afrontar los inviernos más fríos y para cargarnos de energía y poder afrontar cualquier tipo de actividad física. Hay que pensar que es un plato tradicional de Extremadura y, cuando hace frío, hace mucho frío.
No tienen mucho secreto más que cuantos más días tenga el pan que usemos, mejor y que podemos personalizarlo al gusto. Jamón, chorizo, morcilla, tocino y/o ajos tiernos suelen ser los acompañantes más habituales, pero también hay quien se las come con uvas, huevo frito e incluso con sardinas.
Otra receta perfecta para llenar de vitalidad durante el invierno. Sencilla en su preparación, son también muy nutritivas y aunque su forma de preparación tradicional suele incluir carne, chorizo, tocino y morcilla, también se puede preparar en su versión vegetariana, sustituyendo "los sacramentos" por verduras. Las lentejas tienen cientos de opciones de preparación, incluso, durante el verano, son un complemento ideal para ensaladas.
Esta receta no va a dejar indiferente a nadie, es sencilla, rápida de hacer y deliciosa. Lo más importante es tener una materia prima de primerísima calidad, y después todo será disfrutar. Por supuesto, puede ser acompañado de unas buenas patatas fritas cortadas en dados estilo rústico.
Este es un guiso que se cocina a fuego lento y con paciencia. Y el resultado es este delicioso estofado que hará que más de uno de chupe los dedos. Es perfecto para un fin de semana de otoño o invierno.
Consiste en un guiso del cual se acaba obteniendo una elaboración de carne deshilachada en su jugo. Muy frecuentada en las Islas Canarias, esta receta de carne con legumbres se puede usar para infinitas elaboraciones, como por ejemplo relleno de tacos o tortitas, hamburguesas, carne para croquetas, pasta o hasta topping de una pizza.
Cualquier guiso de legumbres está mucho más rico de un día para otro, y, por supuesto, siempre es recomendable aprovechar para preparar más cantidad y congelar para toda la semana. Si apetece algo más ligero, puede prescindirse del tocino; se conseguirá un sabor similar solo con pimentón.
Una forma ligera de consumir legumbres con una receta que preparaban ya nuestras madres y abuelas, el clásico 'potaje de Semana Santa o Vigilia'. Una forma más light de comer legumbres, junto a pescado y verduras.
Como en casi todas las recetas tradicionales, en cada casa hay una forma de elaborar el cocido. Los puristas le pondrán gallina en lugar de pollo -este ultimo más jugoso y tierno, pero con menos sabor-, unos usarán tocino, otros panceta o papada y habrá quienes usen la pelota o bola de relleno elaborada con huevo y carne picada.
Se trata de una receta muy ligera, ya que para suavizar el sabor de la crema no ha sido necesario añadir leche, nata o queso. Conseguirás el mismo efecto con el caldo vegetal y la cebolla rehogada.
Esta receta ancestral y reconstituyente donde las haya pertenece a la familia de los pucheros. Se puede preparar de muchas maneras y con distintos grados de contundencia. Para completar esta receta lo ideal es añadir lacón, ternera, chorizo y grelos.
La porrusalda con bacalao es un plato muy famoso en el País Vasco que sienta de maravilla después de los excesos de celebraciones. Está delicioso y es un plato económico y fácil de preparar.